viernes, 16 de diciembre de 2016
La Uveítis
La Uveítis
Consiste en una inflamación de interior del ojo, en su capa media, que se encarga de llevar el aporte sanguíneo a todo el globo ocular; esta capa media es llamada úvea (o tracto uveal); es parecido a la inflamación provocada por una quemadura pero dentro del ojo, esta inflamación constituye una emergencia médica, que si no es tratada disminuye la visión, los pacientes que inician una uveítis antes de los 16 años de edad representan entre el 5 y el 10% de todos los casos de uveítis.
Se ha estimado una prevalencia de 38 casos por cada 100.000 habitantes, y una incidencia de 15 casos en cada 100.000, y se cree que 2.359.242 individuos tienen esta enfermedad en el mundo, en Estados Unidos se estima que afecta a 109.000 personas y se diagnostican 43.000 casos cada año.
Los síntomas incluyen dolor, ojo rojo, fotofobia, disminución de la visión o visión borrosa, ver puntos negros y algunas veces movimientos oculares anormales o desviación ocular, los niños con uveítis tienen un riesgo mayor de desarrollar cataratas o glaucoma, incluso, algunos de estos niños con uveítis quedaran ciegos.
La uveítis puede ser causada por infecciones, lesiones traumáticas al ojo o por enfermedad autoinmune, este tipo de enfermedad no es contagiosa, puede existir sola o algunas veces como un signo asociado a otra enfermedad, por ejemplo: alrededor del 10% de los niños con Artritis Juvenil Idiomática pueden desarrollar inflamación en el ojo (Uveítis).
Para el estudio de la uveítis, la mayoría de los autores recomiendan un sistema de tipificación diagnostica dirigida, basado en la exploración ocular, en la historial clínica y examen físico general detallados, cuyo objetivo es obtener al final del mismo, tres o cuatro entidades ordenadas por probabilidades diagnosticas; antes de iniciar un tratamiento a un paciente con uveítis, debe realizarse una valoración oftalmológica detallada para identificar el tipo de uveítis, la extensión de la afectación ocular y la presencia de complicaciones como cataratas, glaucoma, neovascularizacion y desprendimiento de retina, además, es importante conocer la evolución natural de la enfermedad, así, la mayoría de la uveítis anteriores agudas son autoeliminadas aunque recidivantes, mientras que la vasculitis pueden tardar años en inactivarse y la necrosis retiniana aguda, de origen herpético evoluciona hacia el desprendimiento de retina total en pocas semanas, incluso, determinadas entidades como la ciclitos heterocrómica de Fuchs o la uveítis crónica de bajo grado de actividad no requieren tratamiento, pues es peor el efecto secundario del tratamiento, que el beneficio que conlleva; dentro del tratamiento inespecífico, los corticoides (tópicos, perioculares y sistémicos), siguen siendo el pilar del tratamiento en la mayoría de la uveítis.
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