viernes, 16 de diciembre de 2016

Glaucoma


Glaucoma
Presión Ocular Elevada
¿Qué es? ¿Quiénes lo Padecen? ¿Qué Hacer?

Si Tú tienes…
Más de 40 años.
Antecedentes familiares con Glaucoma o presión intraocular elevada.
Diabetes, dificultad para ver de  lejos o de cerca (usas lentes), presión arterial baja.

¡Acude a tu consulta oftalmológica!

¿Qué es el Glaucoma?
Conjunto de procesos en los que el aumento de la presión dentro del ojo produce lesiones del nervio óptico (que envía las señales al cerebro donde se interpretan las imágenes que vemos), sin el tratamiento apropiado, el Glaucoma puede llevar a la ceguera. La buena noticia es que con exámenes oftalmológicos periódicos, la detección temprana y el tratamiento puede preservarse la vista.
¿Cómo se Produce?
En un ojo sano, un líquido claro, llamado humor acuoso, circula dentro de la parte delantera del ojo, para mantener una presión normal se produce una pequeña cantidad de este líquido continuamente, y la misma cantidad sale del ojo; si el humor acuoso no fluye correctamente hacia fuera del ojo (a través de un drenaje muy pequeño llamado Red de trabéculas, en un área llamada Angulo de Drenaje, se va a producir el Glaucoma, la presión del liquido que queda en el ojo aumenta y con el tiempo causa daños en el nervio óptico.
¿Quiénes lo Padecen?
El Glaucoma puede afectar a las personas de todas las edades, desde los bebes hasta los ancianos, aunque todos estamos a riesgo para el Glaucoma son:
Mayores de 60 años.
Familiares de personas con Glaucoma.

La Uveítis



La Uveítis

Consiste en una inflamación de interior del ojo, en su capa media, que se encarga de llevar el aporte sanguíneo a todo el globo ocular; esta capa media es llamada úvea (o tracto uveal); es parecido a la inflamación provocada por una quemadura pero dentro del ojo, esta inflamación constituye una emergencia médica, que si no es tratada disminuye la visión, los pacientes que inician una uveítis  antes de los 16 años de edad representan entre el 5 y el 10% de todos los casos de uveítis.
Se ha estimado una prevalencia de 38 casos por cada 100.000 habitantes, y una incidencia de 15 casos en cada 100.000, y se cree que 2.359.242 individuos tienen esta enfermedad en el mundo, en Estados Unidos se estima que afecta a 109.000 personas y se diagnostican 43.000 casos cada año.
Los síntomas incluyen dolor, ojo rojo, fotofobia, disminución de la visión o visión borrosa, ver puntos negros y algunas veces movimientos oculares anormales o desviación ocular, los niños con uveítis tienen un riesgo mayor de desarrollar cataratas o glaucoma, incluso, algunos de estos niños con uveítis quedaran ciegos.
La uveítis puede ser causada por infecciones, lesiones traumáticas al ojo o por enfermedad autoinmune, este tipo de enfermedad no es contagiosa, puede existir sola o algunas veces  como un signo asociado a otra enfermedad, por ejemplo: alrededor del 10% de los niños con Artritis Juvenil Idiomática pueden desarrollar inflamación en el ojo (Uveítis).
Para el estudio de la uveítis, la mayoría de los autores recomiendan un sistema de tipificación diagnostica dirigida, basado en la exploración ocular, en la historial clínica y examen físico general detallados, cuyo objetivo es obtener al final del mismo, tres o cuatro entidades ordenadas por probabilidades diagnosticas; antes de iniciar un tratamiento a un paciente con uveítis, debe realizarse una valoración oftalmológica detallada para identificar el tipo de uveítis, la extensión de la afectación ocular y la presencia de complicaciones como cataratas, glaucoma, neovascularizacion y desprendimiento de retina, además, es importante conocer la evolución natural de la enfermedad, así, la mayoría de la uveítis anteriores agudas son autoeliminadas aunque recidivantes, mientras que la vasculitis pueden tardar años en inactivarse y la necrosis retiniana aguda, de origen herpético evoluciona hacia el desprendimiento de retina total en pocas semanas, incluso, determinadas entidades como la ciclitos heterocrómica de Fuchs o la uveítis crónica de bajo grado de actividad no requieren tratamiento, pues es peor el efecto secundario del tratamiento, que el beneficio que conlleva; dentro del tratamiento inespecífico, los corticoides (tópicos, perioculares y sistémicos), siguen siendo el pilar del tratamiento en la mayoría de la uveítis.

Sindrome de ojo rojo



Conjuntivitis Aguda: Se define como la inflamación de la conjuntiva Ocular causada por diversas etiologías: Bacteriana, Vírica, Alérgica, Traumática o por cuerpos extraños.
Síntomas y Signos: Ojo rojo con dilatación de VS en forma periférica, fotofobia, lagrimeo, secreción serosa o purulenta, prurito ocular intenso, ardor y sensación de cuerpo extraño.
Tratamiento: Dependerá de la etiología; Antiinflamatorios, analgésicos, antibióticos y descongestionante.

Uveítis Anterior: También llamada iridociclitis, es una enfermedad inflamatoria del polo anterior del globo ocular específicamente en el iris y el cuerpo ciliar, producida por diversas etiologías: infecciosas, traumáticas o secundaria a enfermedades sistémicas.
Síntomas: Dolor intenso, perdida de la visión, fotofobia, lagrimeo.
Signos: Ojo rojo con dilatación de los VS alrededor del iris en forma radiada, miosis, iris congestivo, puede haber precipitados en la córnea.
Tratamiento: Corticosteroides y descongestionantes tópicos.

Glaucoma Agudo: También llamado Glaucoma de ángulo estrecho, es un proceso brusco causado por un bloqueo en la salida del humor acuoso lo cual provoca elevación rápida e intensa de la presión intraocular.
Síntomas: Dolor ocular intenso, nauseas y vómitos, halos alrededor de las luces, visión borrosa, cefalea y perdida de la visión periférica.
Signos: Ojo rojo con dilatación de los VS alrededor del iris en forma radiada, midriasis e HTO unilateral, iris turbio.
Tratamiento: Mióticos, Diuréticos e inhibidores de la producción de HA.

Hemorragia Subconjuntival: Denominado hiposfagma, es una colección de sangre, la porción anterior del ojo entre la conjuntiva bulbar y la esclerótica que se produce por la rotura de pequeños vasos sanguíneos debido a: Tos, estornudo, crisis hipertensivas, vasalva, medicamentos, traumatismos, discrasias sanguíneas o alteraciones vasculares; se caracteriza por una mancha roja que no sobrepasa el limbo corneal.
Tratamiento: Antiinflamatorios y descongestionantes.